domingo, 18 de marzo de 2012

Capítulo 59.

Ya estábamos en casa de Niall, habíamos tenido que callejear un poco para evitar armar un escándalo. El camino se hizo corto ya que veníamos riéndonos del incidente con Jamie. Cuando entré al salón lo encontré dormido en calzoncillos, le conté que él siempre hacía eso para molestarme, al principio Niall estaba un poco desconcertado pero luego entendió  la intención de Jamie y después de vengarme de él, Niall me obligó a ir a su casa.
Se paró frente a la puerta y metió la llave en la cerradura, abrió y empujó un poco pero antes de que pasáramos se quedó mirándome mientras sonreía.
-Bueno, esta es mi casa, y la tuya
-¿La mía?
-Sí, puedes venir cuando quieras
-Entonces la mía también es tuya
Sonrió por última vez y empujó la puerta, se retiró a un lado y me tendió la mano mientras inclinaba la cabeza indicándome que entrara yo primero, le sonreí y entré, él se quedó cerrando la puerta y yo pasé al salón. Estaba lleno de fotos, fotos con Liam, con Louis, con Harry, y hasta con Zayn. Fotos con su familia, fotos con famosos, fotos con fans…
-Te gastas el presupuesto en marcos de fotos eh –Le dije riendo mientras él entraba al salón
-Bueno, en algo tenía que gastarlo –Dijo mientras me rodeaba con su brazo
Le miré a los ojos y sonreí. Giré la cabeza para echar un último vistazo y vi una foto algo oculta, como intentando pasar desapercibida. Me quité el brazo de Niall y cogí la foto. Pasé mi mano con delicadeza y no pude evitar extrañarme. Esa foto me traía mil recuerdos, mil sensaciones…. Era del día que nos perdimos en el bosque, antes del viaje en globo.
-¿Y esta foto?
-Pues del día… -Dijo quitándomela de las manos
-Ya sé de qué día es, lo que no sabía es que me la habías hecho –Dije quitándosela yo
-No pude resistirme… Estabas tan adorable llorando por mí… -Dijo mientras se acercaba a mí e intentaba quitármela
La puse detrás de mí para que no la cogiera y me eché hacia atrás.
-¿Por ti? Ya te gustaría
-Ah, ¿no?
Empezó a acercarse poco a poco a mí, obligándome a retroceder hasta hacer que mis piernas chocaran con un mueble. Cada vez se acercaba más, intenté ir hacia la derecha pero su brazo me lo impidió y antes de que fuese hacia la izquierda ya había apoyado el otro, me tenía literalmente acorralada. Sentía su respiración sobre mis párpados lo que me obligó a entrecerrarlos. Veía su boca cada vez más cerca, eché mi cabeza hacia atrás mientras cerraba fuertemente los ojos. Me temblaban las piernas y el corazón me latía a una velocidad sorprendente. Justo cuando pensaba que iba a besarme, se acercó a mi oído y me susurró.
-Echaba de menos esto
Abrí los ojos y me besó la frente, luego dejó la foto en su sitio, ni siquiera me había dado cuenta de que me la había quitado.
-Y ahora ven, quiero enseñarte mi habitación –Dijo mientras me cogía la mano
Empezamos a subir las escaleras, aun me temblaban las piernas, me había quedado algo conmocionada, la verdad estaba bastante impactada. No había sido capaz de pararle los pies a Niall y no sabía por qué ¿Estaba empezando a sentir cosas por él? Era obvio que algo había cambiado pero…
-¿Andrea?
Giré rápidamente la cabeza y abrí los ojos, ya estábamos en la habitación de Niall.
-Dime
-Madre mía, estás en la luna
-Lo siento –Dije riéndome
-¿Qué te parece la habitación?
Tenía una bandera de Irlanda enorme, todo en la habitación iba a conjunto con la bandera. Había un gran corcho con fotos, y recuerdos, me acerqué y pude ver el ticket de cuando fuimos a la bolera, me giré y le sonreí.
-Aun lo guardas
-¿Cómo no? Aunque bueno, seguro que tú lo has perdido
-¿Y tú qué sabes?
-Te conozco
Hice muecas burlescas y me di la vuelta, en el corcho tenía una foto suya con la bandera de España, la cogí y me giré.
-Esta me la quedo
-Está bien, bueno, ¿te parece si comemos algo?
-Por mí perfecto
Bajamos al piso de abajo y cogió su maleta. Empezó a sacar tarteras llenas de comida.
-A ver, hay cocido, lentejas, tortilla…
-Niall ¿De dónde has sacado toda esta comida?
-Tú madre me obligó a llevármela, ¡que manera de cocinar! Me invitó a comer allí una vez al mes… ¿No ha pensado en montar un restaurante?
-Si, sólo me faltaba eso –Dije riendo
Después de comer vimos un par de películas y cuando quisimos darnos cuenta ya era de noche.
-¿Te quieres quedar a dormir?
En ese momento mi móvil empezó a sonar.
-Un momento –Dije mientras lo sacaba del bolsillo
-Tranquila –Dijo sonriendo
-¿Sí?
-¡Andrea te voy a matar!
-Hombre, ¿qué tal estás JAMES? –Dije remarcando su nombre
-¿Que qué tal? ¿Que qué tal? Con los labios pintados de rojo, los párpados de rosa, rímel, colorete y otras cosas que desconozco ¡Y no me llames James!
-Anda, ¿Y eso?
-Ah, no sé, dímelo tú
-Te lo merecías, has asustado al pobre Niall
-¿Qué Niall?
-Niall, Niall Horan
-Ah, ¿que encima él estaba aquí?
-Sí
-Pues yo si fuera tú, no vendría esta noche a dormir a casa
Dicho esto me colgó. Le llamé y me colgó, le volví a llamar y esta vez apagó el móvil.
-¿Qué te ha dicho?
-Que no vaya a dormir a casa –Le dije riendo
-Perfecto, entonces te quedas aquí ¿no?
-Está bien
Me dio una camiseta con la bandera de Irlanda y unos pantalones verdes bastante anchos. La camiseta me quedaba un poco grande y no paraba de reírse. Estuvimos comiendo palomitas hasta tarde y luego nos fuimos a la cama.
-¿Podemos dormir como en tu casa?
-¿Juntos?
-Sí
-Bueno…
-Te juro que solo como amigos… Nada más

miércoles, 14 de marzo de 2012

Capítulo 58.

-¿Cómo que te ha pillado?
-Resulta que tenían días libre para estar con la familia, y se ha presentado en Madrid para verme y bueno, sabe que estoy aquí
-¿Y qué va a hacer?
-Venir a verme
-Ah…
Los dos nos quedamos en silencio, yo estaba tranquila y contenta, tenía ganas de ver a Niall.
-¿No te parece que este lugar es increíble? -Dijo sonriendo
-¿Por qué?
-Mira el cielo, está lleno de estrellas
Efectivamente el cielo tenía una luz especial. Había muchas estrellas, muchísimas, nunca había visto tantas.
-Tienes razón, es realmente increíble
-Este sitio es… No sé como explicarlo, es mi lugar favorito. Cuando era pequeño y mis padres discutían subía aquí y sentía que los problemas desaparecían, que la carga que llevaba sobre mis hombros, subía al cielo, a las estrellas y no sé, es… Mi lugar
-Gracias
-¿Por qué?
-Por enseñarme tu lugar
-La verdad es que no se lo enseño a cualquiera, te considero una persona importante para mí
Sonreí y él hizo lo mismo. Estuvimos un rato más ahí, callados, contemplando las estrellas cuando una fresca ráfaga de aire sacudió nuestros cuerpos.
-Creo que será mejor que entremos
-Pues vamos James
-Deja de llamarme James
-Pero te llamas así
-No, me llamo Jamie
-Pero Jamie viene de James –Le dije riendo
-¿Quién te lo ha dicho?
-Pat me lo dijo, y también me dijo que te molestaba que te llamase así
-Ah, o sea que lo haces porque sabes que me molesta
-Entre otras cosas
Yo me reí y él fingió enfadarse. Bajó primero y luego me tendió la mano para ayudarme. Bajamos al salón y la cena ya estaba puesta. Durante la cena estuve un poco absorta en mi mundo, no sabía por qué pero ellos no paraban de reírse y cuando les preguntaba decían que no era por nada. Subimos a la habitación de Jamie a ver una película.
-Chicos me voy a acostar que mañana tengo que madrugar para recoger a Niall en el aeropuerto
-Está bien –Dijeron riendo
-Buenas noches
-Adiós
Pasé por delante del baño y retrocedí al verme algo raro en la cara, encendí la luz y cuando vi mi reflejo comprendí por qué se habían estado riendo. Me habían pintado la cara con ceras. Fui corriendo a la habitación de Jamie y muy inteligentes, echaron el pestillo para que no pudiese entrar.
-¡Abrirme!
-Fue idea de Nuria –Dijo Amira
-Si claro, ahora la culpa la tengo yo
-Sois lo peor de verdad
Los cuatro se reían y cuando me cansé de aporrear la puerta me fui al baño a limpiarme.
-No podréis estar ahí siempre
-O sí
Después de quitarme con trabajo la pintura de la cara me metí en la cama. La noche pasó rápido ya que no tardé en quedarme dormida. Eran las 8 de la mañana y había quedado a las 8:30 para recoger a Niall, llegaba tarde.
-¡Mierda me he dormido!
Salté de la cama y me vestí todo lo rápido que pude. Me puse un pantalón de chándal y una sudadera, no tenía tiempo para elegir un modelito más sofisticado. Salí corriendo de la casa, el aeropuerto estaba a unos 15 minutos. Miré el reloj, eran las 8:25 y aún me quedaba medio camino. Fui todo lo rápido que pude y cuando ya estaba llegando vi a Niall de espaldas en la puerta. Seguí corriendo hasta llegar a dónde él estaba y le abracé por detrás.
-Hola mi pequeño leprechaun
Se dio la vuelta y pude contemplar como una amplia y preciosa sonrisa se dibujaba en su cara.
-¡Pequeña!
Nos dimos un largo abrazo, incluso no pudimos reprimir alguna lágrima de felicidad que se deslizaba por nuestras mejillas. Un hombre interrumpió nuestro abrazo golpeándole en el brazo.
-Aquí tengo el perro
-¡Perro!
Niall había traído a Perro, me agaché y le acaricié mientras Niall hablaba con el hombre. Estuve un buen rato aislada mientras Niall hablaba con el señor.
-Bueno preciosa cuando quieras nos vamos, tú sin prisa
-¡Gracias Niall!
-¿Gracias por qué?
-Por venir, por traerme a Perro, por querer dedicarme el tiempo que tenías para tu familia, no sé como agradecértelo
-Bueno, algún día me recompensarás
Le abracé fuerte mientras sujetaba a Perro. Estaba enorme no, lo siguiente, había crecido muchísimo desde la última vez que Niall lo vio.
-Vamos, quiero enseñarte mi casa –Dije tirando de su mano
No le di tiempo para responder, tiré de su mano y él empezó a andar a paso ligero, supongo que para evitar que una masa de fans se nos abalanzase. Paramos enfrente de la casa.
-Bueno, este es mi pequeño nidito
-Vivimos bastante cerca –Dijo entrando
-¿Nuria? ¿Amira? ¿Pat?
Ninguna de las tres contestó por lo que supuse que no había nadie en casa. Seguramente las había despertado y se habrían ido a dar una vuelta.
-Pasa al salón –Dije mientras le indicaba donde estaba y cerraba la puerta
-Eh… Andrea –Dijo en un tono bastante serio
-¿Qué?
-¿Por qué hay un tío en calzoncillos en tu salón?

domingo, 11 de marzo de 2012

Capítulo 57.

Cogí el teléfono y sin dudarlo ni un instante marqué el número de Niall. Uno, dos, tres, cuatro…Diez toques. Al ver que Niall no respondía colgué, y unos segundos después mi móvil empezó a sonar.
-¿Sí?
-¡ANDREA!
-Niall no grites, no es necesario, te oigo perfectamente –Dije cambiándome el móvil de oreja
-Perdona
-¿Qué querías?
-Hablar contigo
Le notaba la voz extraña, una mezcla entre enfado, picardía y serenidad, era raro.
-¿De qué?
-No sé, de qué tal estás, de qué haces, de cuándo pensabas decirme que estabas en Inglaterra –Esta última frase la dijo con más fuerza –Ya sabes, cosas sin importancia
-Eh, bueno
Tartamudeé indecisa, no sabía que decir, me había pillado.
-¡Andrea!
-Dime
-¿Qué haces ahí? Bueno, no me lo digas, tu madre me lo ha contado todo, que mujer más agradable, todo el rato dándome de comer
-Y tú tan feliz… -Susurré intentando que no me oyese
-¿Qué?
-Nada ¿Que desde cuándo estás en Madrid?
-Desde esta mañana, no te llamé antes porque estaba comiendo
-Ah…
-El caso, ¿Cuándo pensabas decírmelo?
-Cuando estuvieses aquí
-Pues en un par de horas me lo cuentas
-¿Cómo? Tú te quedas ahí y descansas
-No, yo voy
-Nialler, no me repliques
-Pero…
-Que no, mira te quedas hoy en mi casa y ya mañana nos vemos
-¿Estás segura?
-Claro, piensa que tienes que descansar
-Está bien…
-Recuerda, no le puedes decir a ninguno de los chicos que estoy aquí
-Pero tienen derecho a saberlo
-No lo hagas
-¿Y si lo hago? –Dijo con un tono picarón
-Si lo haces no serás el primero en verme –Le contesté riendo
-Mmmm… ¡Chantajista!
-Pues ala, ¡adiós irlandés, te quiero y gracias!
Colgué antes de que me contestara, y nada más hacerlo no pude evitar estornudar. Salí de la cama y llevé el plato a la cocina. La pastilla que me había dado James me quitó el dolor de cabeza. Subí a la habitación, las chicas aun no habían llegado a casa.
-¡Andrea!
-¿Qué?
-Ven
-¿Dónde estás?
-En el baño
-Voy
Cuando entré al baño James estaba en la bañera, tan solo la cortina cubría su cuerpo.
-¿Qué quieres?
-¿Me traes una toalla?
-Siempre igual, ¿No puedes acordarte y traerla tú?
-Sí, pero si me la traes tú, pues mejor, no tengo que moverme
-Pues ya no te la traigo
-Pues me paseo desnudo por la casa
-Pues no te atreverás
-¿Que no?
En ese momento fue a sacar un pie de la bañera, me di la vuelta lo más rápido que pude y salí del baño.
-Está bien ya te la llevo
Después de llevarle la toalla me fui al desván, era muy acogedor. El tiempo que llevaba en Londres lo había pasado ahí con James. Me tumbé en la cama, estaba realmente cansada y sin darme cuenta me quedé dormida.
-Andrea despierta...
Oía como las chicas me llamaban pero tenía demasiado sueño como para prestarlas atención.
-Andrea, soy Pat, será mejor que te levantes
Entreabrí los ojos y vi las caras de Patricia, Amira y Nuria encima de mi cabeza. Bostecé con delicadeza sin ánimo de despertarme.
-Quita esto se hace así
En ese momento Nuria las apartó, me agarró por los hombros y me empezó a zarandear.
-¡Despierta, despierta, despierta!
-Vale Nuria ya me despierto
-Nuria déjala –Dijo Amira entre risas
-No, que aún está dormida
En ese momento acababa de incorporarme y Nuria me dio con el cojín en la cabeza tirándome de la cama. Me levanté y me froté la cara.
-¡Nuria! ¿Nuria?
Cuando miré las chicas ya no estaban. Me levanté y de repente oí unos golpes en el techo, miré hacia arriba y vi a James. Abrí la ventana y James me tendió la mano. No hizo falta hablar, simplemente agarré su mano y subí. Ya era de noche y hacía algo de frío.
-¿Te puedes creer que no me había dado cuenta de que aquí había una ventana?
-¿En serio? Hemos estado cuatro días encerrados aquí ¿Cómo has podido no darte cuenta?
-Soy un desastre
-Bueno…
-Eh, vigila tu lengua no vayas a perderla
Los dos reímos, James y yo siempre estábamos de broma.
-¿Sabes? Niall me ha pillado, sabe que estoy aquí
En ese momento James giró bruscamente la cabeza hacia mí.

jueves, 8 de marzo de 2012

Capítulo 56.

Un rayo de luz entraba tímidamente por la ventana de nuestra habitación. Oía los gritos de Nuria y Patricia, las cuales discutían en el piso de abajo, cuando de repente noté como alguien se sentaba en la esquina de la cama.
-Andrea, vamos de compras ¿vienes?
Me froté los ojos una y otra vez para despejarme un poco.
-No, gracias Amira
-¿Y te vas a quedar sola con Jamie?
-Ni que fuese la primera vez –Le dije riendo
Estos cuatro días estuve casi todo el tiempo con Jamie. Era una de esas personas que siempre te escucha y te aconseja, que siempre te ayuda, que siempre te comprende. Es ese amigo que no falla, que te aguanta día si y día también. Es ese amigo que te conoce perfectamente, que lo sabe todo de ti, y que aun habiendo visto tus defectos, te quiere.
-Tienes razón –Dijo mientras me besaba la mejilla- Bueno, me voy ya que si no Nuria y Patricia destrozan la casa
-Pasarlo bien –Dije riendo
-Y vosotros
Sonrió por última vez antes de dejarme sola en la habitación. Estiré el brazo y cogí mi móvil de la mesita de noche. Después de desbloquearlo fui a la agenda y busqué a Zayn. Ya hacía muchos meses que había cambiado su nombre por un “Él”.
-¿Le llamo? –Dije en voz alta hablando conmigo misma –Hombre, después de decirme eso en la twitcam me debía muchas explicaciones ¿No? Pero si no me había llamado para dármelas sería por algo…
Apoyé mi barbilla en el móvil y después de que una apisonadora de preguntas me pasase por encima, tiré el móvil en la cama y salí de la habitación. Fui directamente a la habitación de Jamie. Entré gateando para darle un susto. Nunca había sido tan sigilosa. Cuando estaba a la altura de la almohada salté encima de la cama.
-¡Buuuuuuuuh! ¿Buh?
La cama estaba vacía, deshecha, pero vacía. Me levanté rápidamente como si no hubiese pasado nada y salí de la habitación. Me recorrí toda la casa buscándole y como no le encontraba preparé el desayuno para los dos. Estos días habíamos desayunado siempre juntos y siempre lo mismo. Dos tostadas para cada uno en las que nos dibujábamos el uno al otro con la mermelada y un vaso de zumo. Lo puse todo en una bandeja y subí al piso de arriba, lo dejé en mi habitación y cuando iba al baño oí un ruido que venía del desván, en ese momento se me pasó por la cabeza que Jamie podría estar ahí. Cogí la bandeja y subí las escaleras poco a poco.
-¡Servicio de habitaciones! –Dije mientras abría la puerta
Efectivamente, Jamie estaba ahí. El desván era muy amplio, tenía grandes cajas con recuerdos, una cama y una gran ventana que daba al tejado de la casa. Jamie estaba tumbado en la cama y al verme entrar se incorporó.
-Traigo el desayuno para Mr. Jamie
-Ya era hora, llevo esperando… -Dijo mientras miraba su muñeca como si tuviese un reloj e intentaba disimular una sonrisa
-Anda, cállate y come –Dije sentándome a su lado
Me sonrió y sin decir nada empezamos a intentar dibujarnos. Siempre que lo hacíamos nos quedábamos callados hasta terminar para luego enseñárnoslos. Tras unos minutos yo ya había terminado.
-Yo ya estoy
-A ver, enséñamelo
Le tendí las dos tostadas. En una de ellas había una amplia sonrisa, tan bonita como la que tenía Jamie, y en la otra los ojos, el pelo y la nariz.
-¿Se supone que esto soy yo?
-Oye, que eres exactamente igual –Dije yo quejándome
-¿En serio? ¿Pero tú has visto qué…?
-Eh, sin rechistar, encima que te hago el desayuno –Dije dejándole con la palabra en la boca
-Mira el mío
Cogí sus tostadas con cuidado. En una de ellas había la típica carita sonriente que escribimos con el ordenador, y en la otra…
-¡Jamie! ¡Esta vez te has pasado!
-Igualita me has salido –Dijo riéndose descontroladamente
-Pero Jamie… ¡Si me has puesto un solo ojo!
-Ah, ¿Qué tienes más?
En ese momento estampé mi tostada en su cara y él tardó poco en reaccionar tirándome el zumo por la cabeza.
-Oh no Jamie, ¡voy a matarte!
Salió corriendo y yo fui detrás de él. Por el camino le tiré mis zapatillas de andar por casa, una de ellas le dio en la cabeza y al ver como se quejaba no pude evitar reírme. Jamie salió al jardín y cuando yo llegué no le encontraba.
-Jamie, sé que estás aquí, esta casa no es tan grande como para que puedas esconderte durante mucho tiempo más
No oía ningún ruido. Los gnomos del jardín eran muy graciosos me recordaban a los leprechauns y por consiguiente, a Niall. Me separé de la piscina, ya que en cualquier momento Jamie podría tirarme al agua y mojarme, pero fue inútil, cuando me quise dar cuenta el chorro de agua de la manguera estaba impactando en mi estómago.
-Oh Jamie, ¡te arrepentirás de esto!
Cerró la llave del agua, tiró la manguera y empezó a correr hacia mí tirándome a la piscina con él.
-No solo me mojas sino que también me tiras al agua, muy bien, esto es la guerra –Dije mientras me acercaba a él y le ahogaba
Estábamos jugando dentro de la piscina con el pijama puesto. El agua de la piscina ayudó a limpiarnos la mermelada. Perdimos la noción del tiempo, pasamos de ahogarnos a jugar, a hacer largos de un lado para otro, a saltar, en definitiva, a ser nosotros mismos. Pasaron las horas, no había notado lo fría que estaba el agua y cuando quise darme cuenta, estaba estornudando como una posesa.
-Te constipaste –Exclamó Jamie
Cuando iba a contestarle volví a estornudar.
-Anda vamos a salir ya
Salimos de la piscina y fui directamente a ducharme. Cuando salí iba con la toalla puesta, cosa normal entra Jamie y yo, él se paseaba por la casa en calzoncillos y yo en toalla, así de simple. Jamie me había preparado el pijama y me había hecho una sopa caliente.
-Voy a ducharme mientras comes
-Está bien, muchas gracias
Me vestí y me metí en la cama mientras me tomaba la sopa. Cuando terminé cogí el móvil y vi que tenía más de 20 llamadas de Niall y un mensaje, "Llámame en cuanto leas esto”

martes, 6 de marzo de 2012

Capítulo 55.

-Que misterioso te has puesto Jamie –Dije riendo
-Gracias mujer –Exclamó
-De nada
Después de contarme varias cosas sobre él, era el momento de hablar de mí.
-¿Y tú tienes pareja?
-¿Pareja? –Pregunté extrañada mientras reía
-Sí
-No lo sé
-¿Cómo que no lo sabes?
-Bueno, tenía una, pero era una historia difícil
-¿Por qué?
-La distancia, vivíamos en países distintos
-¿Qué pasó?
-Tuvo que irse
-¿Y lo dejasteis formalmente?
-No, simplemente perdimos el contacto
-¿Y tú le sigues queriendo?
-Como el primer día… O más
Después de contarle a Jamie todo sobre mi historia con Zayn nos quedamos algo callados. Quizá había sido demasiada información en poco tiempo. Saqué mi móvil para ver la hora, aún tenía de fondo de pantalla una foto con Zayn, no pude evitar embobarme mirándola y a Jamie le picó la curiosidad.
-¿Es él? Déjame verle –Dijo mientras me arrebataba el móvil de las manos
-Sí…
-Me recuerda a alguien, no sé a quién…
-¿A Zayn Malik? –Le dije sonriendo
-No puede ser –Dijo mientras negaba con la cabeza
-Oh, gracias por la consideración –Dije quitándole el móvil de las manos
-Que tonta eres
Tras contarle que Zayn era el chico se quedó algo confuso y anduvimos durante un buen rato en silencio, un silencio flexible, sano. Jamie me había sorprendido como persona, no podía describirlo ni definirlo, simplemente no me esperaba que fuese de es manera. Habíamos congeniado mucho, estaba segura de que seríamos grandes amigos ya que nuestro carácter era muy semejante. Después de un corto rato llegamos a la casa.
-¡Se me olvidaba! –Dijo Jamie mientras se tocaba los bolsillos
-¿El qué?
-Toma, tus llaves
Las llaves llevaban un llavero de la bandera de España.
- ¡Oh, muchísimas gracias Jamie! –Dije mientras le abrazaba
-¿Por las llaves? –Me preguntó extrañado
-No, bueno, también, pero gracias por la bandera, es un gesto muy bonito –Dije separándome
-Bueno venga, abre -Dijo quitándole importancia al asunto
Metí la llave en la cerradura sin dificultad y nada más poner un pie en la casa Nuria me había tiró un calcetín a la cara.
-¡Nuria!
-¡Andrea! Ya era hora ¿no?
-Pareces mi madre
-¿Eso es malo?
Entré, la di un beso en la mejilla, y la dejé hablando sola. Amira y Patricia estaban en el salón viendo una película, besé sus frentes y subí las escaleras para ir a la habitación. Me tumbé en la cama y cerré los ojos.
-¿Se puede?
Miré la puerta y vi como Jamie golpeaba con sutiliza la madera.
-Claro, adelante –Dije incorporándome
-Esto es lo que tenía que darte
-¿Qué es?
-Una pulsera que se te cayó en el aeropuerto -Conetstó tendiéndomela
La cogí con cuidado. Era la pulsera que Niall me regaló en Mallorca cuando Zayn se peleó con Mario. La pulsera era de plata y tenía grabado “Pequeño  Nialler” Me la dio para asegurarse de que nunca me olvidaría de él. Cerré la mano y la apreté con fuerza.
-¡Muchísimas gracias! Pensé que la había perdido, puse patas arriba mi habitación para encontrarla
-Intenté decírtelo en el aeropuerto, de hecho lo hice, te grité, pero no te diste cuenta. Ibas en una nube, no escuchabas nada ni a nadie
-Tenía mucha prisa –Dije sonriendo 
Mi móvil empezó a sonar y Jamie me hizo un gesto para que lo cogiese, yo sonreí y lo descolgué.
-¿Sí?
-¡Hola Zanahoria!
El grito de Louis me perforó el oído, hasta Jamie se llevó las manos a las orejas.
-Hola Louis, gracias por dejarme sorda
Jamie me dio un suave golpe en la pierna y me hizo un gesto para indicarme que se iba.
-¿Qué tal estás?
-Bien ¿Y tú?
-Muy bien
-Por cierto, aún te la tengo guardada
-¿A mí? ¿Por qué?
-Por lo de la twitcam
-¿Cómo?
-Sí, no te hagas el loco
-Andrea, no sé de qué hablas
-Escribiste “no me olvido de ti, te quiero” y te desconectaste –Dije haciendo que estaba enfadada
-¿Yo?
-Sí
-Ah….
-¿Ah?
-Bueno…
-¿No fuiste tú?
-A ver…
-Louis, dime la verdad ¿fuiste tú?
-No
-¿Entonces?

domingo, 4 de marzo de 2012

Capítulo 54.

-¡Andrea!
-Niall ¿Qué tal?
-Bien ¿tú?
-Bien. ¿Cómo es que me vuelves a llamar?
-Porque no voy a poder hacerlo en bastante tiempo. Se han aplazado los conciertos y tendremos dos semanas libres con la familia
¿Dos semanas? ¿Tendría que esperar dos semanas más para verles? ¿Por qué? Esas fueron algunas de las preguntas que pasaron por mi mente en aquel momento.
-¿Andrea? ¿Me quieres hacer caso ya?
-Sí, lo siento
-No pasa nada
-¿Y ninguno de vosotros estará en Londres?
-No, y bueno, tengo que irme, solo quería decirte que te quiero mucho
-Adiós Niall, te quiero
-Espera, ¡una última cosa!
-Dime
-¿Estás en Madrid?
-¿Cómo?
-¿Te vas de vacaciones?
-No, no estoy de humor ¿Por qué?
-Por saberlo, bueno, adiós
Se desconectó rápidamente. A saber qué tenía que hacer que llevaba tanta prisa. Me dejó algo triste la idea de tener que esperar otras dos semanas para poder verles. Me metí en la cama y después de dar mil vueltas conseguí coger el sueño.
-Andrea ¡levántate!
Noté como algo me golpeaba en la cara pero el sueño podía conmigo y era incapaz de reaccionar.
-¡Andrea vamos!
Esas fueron las últimas palabras que oí, esbocé un “Ya voy” mientras me daba la vuelta y cuando quise darme cuenta estaba sola en la habitación. Puse un pie en el suelo y noté como el frío subía hasta mi columna vertebral haciendo que saltase de la cama.
-¡Ostia que frío! –Dije mientras me ponía las zapatillas de estar en casa
-¿Nuria? ¿Amira? ¿Pat? –Repetí sus nombres varias veces pero no obtuve respuesta
Entré al baño algo aturdida aún y recogí mi pelo en un moño, luego me lavé la cara y empecé a bajar las escaleras. Miré por la ventana del salón que daba a la calle, hacía un día espléndido, el sol lucía en lo más alto y te invitaba a salir y no volver a entrar en casa.
Entré en la cocina y abrí uno de los armarios en busca de cereales cuando de repente Jamie entró en la cocina.
-¡Jamie ponte algo de ropa! –Dije tapándome los ojos
-Pero si sólo son unos calzoncillos
-Efectivamente ¡Sólo son unos calzoncillos!
-Vale, ya me tapo, pero ni que fuesen los primeros que ves
Cuando me quité la mano de la cara se había puesto una camiseta del Manchester City y los pantalones a conjunto.
-O sea que eres del Manchester City ¿no?
-Sí –Dijo riéndose
-No está mal
-¿Tú de cuál eres?
-Del Real Madrid 
-No está mal…
-¿Perdona? Es el mejor equipo que existe
-Bueno, ¿Qué te parece si te invito a desayunar y lo discutimos?
-No te voy a dejar que me invites
-Pero las chicas se han ido a hacer la compra y hasta que no vuelvan no podrás desayunar
-Bueno, vamos, pero me lo pago yo
-Está bien
Salí de la cocina y subí corriendo las escaleras. Abrí el armario y encontré el modelito perfecto. En menos de dos minutos me había vestido y peinado. Una coleta alta que no me incordiase durante el día era lo mejor. Bajé al piso de abajo y Jamie aún no estaba listo.
-Ya estoy preparada –Chillé desde abajo
-Ya voy
Me senté en el sofá a esperarle y un par de minutos después oí como bajaba las escaleras, me levanté y fui hacia la puerta de la casa para irnos.
-Estoy en la puerta ya
Salió y se quedó mirándome algo extrañado.
-No podías haber elegido mejor la ropa ¿eh?
-La verdad, no
Efectivamente no podía haber elegido mejor. Me había puesto la camiseta del Real Madrid y él seguía llevando la del Manchester.
Jamie y yo empezamos a andar. No tenía ni la más mínima idea de a dónde me llevaba pero hablar con él me gustaba. Después de debatir un poco sobre fútbol entramos en una cafetería.
-¿Qué vas a querer?
-Un zumo
Me senté en una mesa mientras Jamie pedía. Tardó poco en llegar. Empezamos a hablar de esto y de aquello, de unas cosas y de otras. Teníamos personalidades bastante parecidas y eso facilitaba la comunicación. Pasaron las horas y sin darnos cuenta, estábamos comiendo. El tiempo se me había pasando volando, mi móvil empezó a sonar.
-¿Sí?
-¿Dónde estás niña!
-Nuria no hace falta que chilles, estoy bien, con Jamie
-¿Dónde estáis?
-En una cafetería, desayunando, bueno, comiendo, como os fuisteis sin mí…
-Cómo no había quien te sacase de la cama…
-Bueno, que ya vamos para allá
Cuando me escuchó decir estas palabras Jamie empezó a recoger la mesa ya que habíamos terminado de comer. Me levanté y fui tras él mientras escuchaba la bronca que Nuria me estaba echando por no estar en casa.
-Bueno Nuria, ahora nos vemos -Dije colgándola
-¿Nos vamos ya entonces? -Preguntó Jamie
-Sí, pago y nos vamos –Dije buscándome la cartera
-Tarde, ya he pagado yo
-Pero…
-Calla, ya me invitarás tú a mí otro día
-Está bien
-Ahora cuando lleguemos a casa, tengo que darte algo
-¿El qué es?
-No te anticipes

viernes, 2 de marzo de 2012

Capítulo 53.

Al principio dudaba un poco de si era él, pero luego comprobé que ese rostro me era familiar. Eran ese pelo castaño, esos ojos verdes y esa sonrisa que ya había visto en otra ocasión. Ese chico era el mismo chico con el que unos meses antes me había chocado en el aeropuerto.
Cuando estábamos lo suficientemente cerca, parecía que él también me había reconocido.

-¡Hola! –Gritaron Amira y Nuria
-Hola soy Jamie
-Yo soy Amira
-Yo Nuria
-Yo Andrea
-¿Sabéis mucho inglés?
-Bueno, lo suficiente –Dijo Nuria riéndose
-Menos mal porque yo no sé nada de español –Dijo mientras se pasaba la mano por la nuca
Nosotras reímos. La verdad era un chico muy majo y agradable.
-Cuando queráis nos vamos –Dijo sonriendo
-Vamos ya
-¿Os llevo algo?
-Pues ahora que lo dices, si no te importa… –Dijo Nuria mientras le tendía la maleta más grande que llevaba
Esta chica no cambiaría nunca, si podía encasquetarle sus cosas a alguien no perdía la oportunidad. Le daba igual conocer a la persona de dos días, de dos años, o de dos minutos. Empezamos a andar. Las chicas iban detrás hablando en español de lo bueno que estaba Jamie y de lo majo que era. De vez en cuando yo me giraba y las miraba riéndome, el pobre Jamie estaba desconcertado, no entendía nada y se limitaba a preguntar que qué decían.
-Oye, quería hacerte una pregunta
-Dime
-¿Eres la chica del aeropuerto?
-La chica del aeropuerto… Curioso mote me has puesto
-Entonces ¿eres tú?
-Sí, creo que sí –Dije sonriendo
-Oh, no sabes cuánto…
-¿Qué habláis por aquí? –Preguntó Amira mientras se metía entre los dos y no le dejaba terminar la frase
-Nada importante –Dijo Jamie
Estuvimos andando un rato más hasta que llegamos al coche. Por el camino nos reímos bastante, enseñamos a Jamie cosas en español y alguna que otra canción.
-¡Yo delante! –Gritó Nuria mientras se metía en el coche
Amira y yo nos sentamos atrás. Nuria acosó a Jamie durante todo el viaje. Cambia de canción, baja la ventanilla, ahora hace frío, tengo calor, ¿queda mucho?, ¿cuándo llegamos?
-Nuria, cállate ya, pobrecito –Dijo Amira
Jamie, muy hábil, subió la música para evitar oír lo que Nuria decía, y Amira y yo no pudimos evitar reírnos. Después de quince minutos en el coche nos detuvimos frente a una gran casa. Tenía unas pequeñas escaleras que daban a la puerta. La fachada era bonita, y aunque la casa pasaba desapercibida, si te fijabas, notabas cómo te trasmitía algo especial. No tenía nada anormal, simplemente era… ¿Cómo decirlo? Era nuestra casa. Estaba hecha con ladrillos marrones oscuros y los marcos de las ventanas eran blancos al igual que la puerta.
-Bueno chicas, esta es nuestra casa
-¿Están tus padres dentro?
-¿Padres? No vivo con mis padres
-¡¿En serio?! –Exclamamos las tres a la vez
-Sí, en serio –Dijo entre risas
En ese momento las tres pensamos los mismo. Vivir sin padres iba a ser genial, nos daba libertad en todos los aspectos. Salimos algo nerviosas del coche, supongo que por el hecho de que aún no nos creíamos que fuese real. Cogimos las maletas y nos acercamos a la puerta. Jamie abrió y yo fui la primera en entrar. Nada más tener un pie dentro una chica se abalanzó sobre mí.
-¡Hola hola! –Dijo mientras me abrazaba fuerte
Yo me quedé algo paralizada no sabía muy bien que hacer, ella lo notó y se retiró, luego me estrechó la mano mientras se presentaba.
-Hola soy Patricia pero todos me llaman Pat, o Paty, o…
-Sí, ya nos ha quedado claro como te llamas –Dijo Jamie sin dejarla terminar
-Eres tonto Jamie –Dijo golpeándole el brazo
-Bueno chicas esta es mi hermana, ellas son Andrea, Nuria y Amira
Se acercó a nosotras y nos abrazó. Era de estatura recortada, tenía las mejillas sonrosadas y unos ojos color marrón miel muy bonitos. También tenía un gracioso lunar en la mejilla izquierda y el pelo oscuro.
-Bueno no os quedéis ahí paradas, venir y os enseñamos la casa –Dijo mientras cogía un par de maletas
Nos enseñó la cocina, era bastante amplia, y estaba muy limpia. Tenía grandes ventanas por donde entraban grandes destellos de luz. Estaba decorada en tonos blancos y azules. Luego entramos al salón. Tres grandes sofás y en medio una mesa. En frente un armario lleno de fotografías y de marcos de foto vacíos. En el medio un gran televisor de plasma y debajo de este, una Play Station. Al verla no pude evitar esbozar una sonrisa mientras recordaba a Harry. Subimos las escaleras. En el piso de arriba había tres habitaciones, cada una con un baño y una planta más arriba había unas escaleras que llevaban a un desván. El desván fue la parte de la casa que más me llamó la atención.
-Tenéis dos opciones dormir dos en una habitación y otra con Pat o vosotras tres juntas
-Nosotras tres juntas, no queremos molestar -Dijo Amira
-Si no es molestia
-Nosotras juntas, de verdad -Dije sonriendo
-Está bien

Después de instalarnos en nuestra habitación salimos a dar un paseo por Londres. Jamie y Pat eran muy amables. Al parecer sus padres se pasaban la vida viajando y cuando viajaron a España no quisieron volver a Inglaterra y se quedaron a vivir allí. Ellos se quedaron en la casa y al ver que el negocio familiar no daba suficiente dinero, decidieron compartir piso con dos o tres jóvenes. Cuando volvimos a casa cogí el ordenador, me metí en Skype y cuando apenas llevaba dos segundos Niall me empezó a hablar.